El concepto de “vuelta al juego” o “return to play” se encuentra asociado en la literatura al proceso a través del cual, un deportista que ha sufrido un proceso lesional, consigue recuperar la lesión y el estado de forma previo a dicho proceso para poder volver a competir en su deporte.

En este año, el mundo entero está pasando por una situación que nos invita a darle una nueva interpretación a este concepto. El “deporte” en su definición más clara, “actividad física sujeta a normas y/o reglamentación, cuya práctica requiere de entrenamiento y puede ser ejercido como juego o competición”, es uno de los muchos campos que han sufrido un fuerte golpe a causa de la pandemia mundial de COVID-19 y sobre este tema querríamos hablar en esta entrada de blog. La pandemia mundial ha obligado al mundo a detenerse. En cuestión de actividad física y deporte esto tiene sus propios efectos secundarios. A continuación, expondremos una serie de ideas sobre las que construir lo que pretendemos transmitir:

*El organismo humano responde a los distintos estímulos a los que es sometido. Si dicho estímulo se repite, esa respuesta se convierte en “adaptación”, es decir, se cronifica.

*Igual que el ejercicio es un estímulo, la falta del mismo (inactividad) también lo es y por tanto genera una serie de respuestas y adaptaciones. Otra forma de verlo es que la inactividad, en un sujeto entrenado produce “desadaptaciones”, es decir, el sujeto “pierde aquellas adaptaciones” que le hicieron capaz de tolerar las “cargas” a las que le somete su deporte o actividad concreta.

*Es importante aclarar que hablamos de una inactividad prolongada y no programada, puesto que los periodos de “inactividad programada” son lo que consideramos “descanso” y es tan importante como la propia carga de entrenamiento para producir unas adaptaciones deseadas en el entrenamiento y evitar que el estrés que sufre el organismo sea excesivo y perjudicial.

Comprendiendo los puntos anteriores, ya sea por un proceso lesional o por cualquier otra situación en la que el/los deportistas han estado un tiempo indeterminado y no programado sin competir ni entrenar, hay que entender que sus organismos pueden encontrarse “desadaptados”, es decir, no estar preparados para competir o entrenar al nivel que lo estaban haciendo antes de dicho periodo de inactividad. Ignorar esta situación y solicitar a los deportistas que toleren una carga de trabajo similar a la que estaban tolerando previamente o que compitan en condiciones similares, supone exigir a sus organismos algo para lo que, actualmente, ya no están preparados. Es fácil entender que esto conlleva una serie de riegos de lesión músculo-esqueléticas y articulares, además de los riegos potenciales a los sistemas cardiovascular, respiratorio y/o nervioso.

Para encontrar la prueba, sólo tenemos que mantenernos informados de la actualidad del panorama deportivo mundial. En gran parte de los deportes más mediáticos, la incidencia lesional, incluso en equipos de primer nivel, está alcanzando unas cifras muy por encima de las habituales.

Sin tener en cuenta otros factores y analizando la evolución del retorno a la realidad que ha tenido el mundo del deporte, es fácil pensar que esta situación pueda venir de no haberse realizado un adecuado proceso de “vuelta al juego”, haber tenido demasiada prisa o no haber tenido en cuenta cuán desadaptados podrían encontrarse los deportistas.

En una situación como esta, lo ideal habría sido, no realizar una “pre-temporada” para retomar la forma física, sino tratar a los deportistas como recién recuperados de una lesión:

*Realizar un proceso de re-adaptación de los sistemas orgánicos y estructurales.

*Evolucionar hacia una preparación global de dichos sistemas para los distintos estreses y cargas que supone la actividad física.

*Por otra, seguir una programación adecuada enfocada a la pre-habilitación específica de los componentes más solicitados en la modalidad deportiva específica.

*Por último, habría que realizar esa “pretemporada” que busque una recuperación progresiva de los niveles de fuerza, aptitud cardiovascular y rendimiento deportivo.

Estas son las recomendaciones que ofrecemos desde el equipo de STMove y las que seguimos en nuestra área de rendimiento con los deportistas que nos han honrado poniéndose en nuestras manos para recuperar su forma de cara a su “vuelta al juego” y que actualmente están compitiendo con éxito y en una gran forma física, preparados para rendir y prevenidos contra la lesión.

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