En la sociedad moderna se trata el embarazo como una patología. Por ejemplo, se califica a las embarazadas como población vulnerable y se les excluye de la mayoría de estudios. Por eso sabemos menos de lo que deberíamos sobre el efecto de la actividad física en el embarazo.

Ante la duda, muchos médicos recomiendan reposo, pensando que es lo más seguro, y la mayoría de mujeres abandonan la actividad física durante el embarazo, asumiendo que el descanso es lo más importante durante esta etapa. Pero al igual que la inmovilización no es lo más efectivo para rehabilitar lesiones, no hay evidencia de que el reposo ofrezca ningún beneficio a una embarazada, más bien lo contrario.

BENEFICIOS PARA LA MADRE

La actividad física durante el embarazo está asociada con menor riesgo de hipertensión, diabetes gestacional, disnea y preeclampsia. Además, las mujeres que continuaron la actividad física durante el embarazo tuvieron partos más cortos y menos problemáticos, por ejemplo, con menor riesgo de sufrimiento fetal agudo.

Otro dato relevante es que el 90% de las mujeres sedentarias durante el embarazo sufrieron diástasis abdominal, comparado con sólo el 12.5% en las mujeres que siguieron entrenando. La diástasis abdominal es la separación muscular del recto abdominal. No sólo es poco estético, es molesto y puede acarrear problemas a futuro.

Si te preocupa la acumulación de grasa, los estudios también demuestran menor ganancia de peso en mujeres que mantuvieron actividad física durante el embarazo.

BENEFICIOS PARA EL BEBE

El comportamiento de la madre durante estos meses dejará huella en la expresión genética del bebé, para toda su vida.

Hace tiempo sabemos que si mamá ratona entrena, sus ratoncillos son más listos. Ahora hay evidencia de que ocurre lo mismo en humanos.

 La actividad física de la madre mejora el corazón del bebé. Incluso un mes después de nacer presenta mejor variabilidad del ritmo cardíaco.

Los hijos de madres deportistas tienen cantidad similar de masa magra pero menor grasa corporal.

CONCLUSIONES

El destino de tu bebé se empieza a forjar en el útero. La expresión genética con la que nace determinará muchos aspectos de su vida futura, y tu actividad física puede darle a tu hijo una ventaja de partida.

Cada vez más expertos reconocen que, en ausencia de contraindicaciones específicas, debe promoverse la práctica deportiva durante el embarazo. Una madre sedentaria arriesga mucho más su salud y la de su bebé que una madre deportista.

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