El entrenamiento por medio de vibraciones mecánicas se realiza mediante las ya conocidas plataformas vibratorias. Estos dispositivos son capaces mediante movimientos oscilatorios sinusoidales de provocar un estímulo mecánico.

 La forma más habitual de aplicar vibraciones con el objeto de mejorar el rendimiento físico es mediante plataformas, que consiguen el efecto “por todo el cuerpo”, aunque también se han aplicado de manera localizada empleando mancuernas o cables.

Respecto a las variables que afectan a las plataformas vibratorias las podemos dividir en variables extrísecas (ocurren fuera del cuerpo humano) y las variables intrínsecas (ocurren dentro del cuerpo humano). En las variables extrínsecas encontramos la magnitud, la frecuencia, la amplitud, la dirección y la duración. En las variables intrísecas encontramos las variables intrasujeto e interjuseto.

Efectos de la aplicación de estos dispositivos

Cuando el cuerpo humano es sometido a vibraciones responde de una manera bastante compleja que afecta a los diferentes sistemas que regulan sus funciones.

Sistema Neuromuscular

El músculo sometido a vibración se contrae de manera activa, efecto al que se le dio el nombre de Reflejo Tónico Vibratorio (RTV). La fuerza de respuesta del RTV depende de cuatro factores: localización del vibrador (sobre músculo o tendón), longitud inicial del músculo (cuanto más estirado mayor respuesta), estado de la excitabilidad del SNC y  parámetros del estímulo vibratorio.

Por otro lado, se ha demostrado que la vibración aplicada al músculo o al tendón induce a un aumento significativo de los potenciales motores evocados por lo que se sugiere que la vibración afecta a la modulación de la excitabilidad de la corteza motora. Esta excitabilidad puede afectar a los impulsos voluntarios 

Sistema Endocrino

Uno de los estudios que más sorpresa ha causado en los últimos años (Bosco et al., 2000) indicando la respuesta hormonal como posible causa de las mejoras tan espectaculares en cuanto a fuerza encontradas en la mayoría de estudios. Estos autores encontraron un aumento de la hormona del crecimiento (GH) de más de un 400% con respecto a los niveles basales. Además, la concentración de testosterona (T) aumentó significativamente y la de cortisol (C) disminuyó, por lo que podría establecerse un entorno idóneo para el anabolismo, al aumentar la ratio T/C.

Tejido óseo       

Una de las aplicaciones más prometedoras de este método es la prevención y rehabilitación de osteoporosis. En una serie de interesantes estudios encontraron que las vibraciones de alta frecuencia y baja magnitud provocan un efecto anabólico en el tejido óseo. La frecuencia y amplitud de vibración parece tener gran importancia en la proliferación de osteoblastos en cultivo, habiéndose encontrado que éstos son más sensibles a vibraciones de baja amplitud y frecuencia amplia (de 0 a 50 Hz). Esta respuesta osteogénica a la carga mecánica parece ser aumentada si se emplea el fenómeno de resonancia estocástica. Para conseguir este efecto se debe añadir ejercicio dinámico a la aplicación de vibraciones.

Tejido cartilaginoso

 El tejido cartilaginoso, al contrario que otros tejidos conectivos, no posee vasos sanguíneos o terminaciones nerviosas propias. Por esta razón, la regeneración del mismo ante una lesión es sumamente dificultosa requiriendo de una neovascularización e inervación de la zona. Para evitar degradarse, este tejido necesita recibir cargas dinámicas mecánicas externas. En nuestro conocimiento no se han publicado estudios que hayan comprobado la posible adaptación del tejido cartilaginoso ante un estímulo vibratorio como el que puede provocarse con una plataforma disponible comercialmente. Sin embargo, se han realizado estudios con cultivos de condrocitos articulares de cuyos resultados son muy prometedores.

En conclusión

El entrenamiento en plataformas vibratorias parece representar un intenso estímulo para las diferentes estructuras de nuestro cuerpo. El empleo de vibraciones con frecuencias de entre 25 y 40 Hz y amplitudes entre 2 y 10 mm ha demostrado provocar efectos beneficiosos en diferentes parámetros de rendimiento físico. Asimismo, diversos tejidos que requieren de impactos mecánicos para regular su metabolismo, como es el caso del óseo y del cartilaginoso, han demostrado adaptarse positivamente a la estimulación vibratoria.
Este método de entrenamiento, se basa en la respuesta neuromuscular a los estímulos vibratorios de forma que se activan las fibras aferentes que están conexionadas a las alfa-motoneuronas, así, el tejido muscular se ve sometido a una modificación de su longitud en un periodo muy breve de tiempo. Este rápido estiramiento favorece la estimulación del reflejo miotático optimizando así la activación muscular.

Uno de los estudios que mas sorpresa ha causado hace referencia al sistema endocrino (Bosco 2000) indicando la respuesta hormonal como posible causa de las mejoras tan espectaculares en cuenta a niveles de fuerza, estos autores encontraron un aumento de la GH de más de un 400% respecto a niveles basales, además aumento significativamente la testosterona y disminuyo el cortisol por lo que se establece un entorno idóneo para el anabolismo.

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