El ejercicio físico es literalmente la “fuente que alarga la vida y la mejora”, en especifico el ejercicio de fuerza. El ejercicio físico aeróbico (carrera, bici…) reduce en un 16% la tasa de mortalidad, pero es que el trabajo de fuerza (TRABAJO CON DIFERNETES CARGAS BIEN PRESCRITAS POR UN PROFESIONAL COMPENTE, no el pecho-bíceps del cuñado del gimnasio) reduce la tasa de mortalidad en un 21% así como la predisposición a sufrir cualquier tipo de cáncer en un 34%.

Cuando realizamos un ejercicio de alta intensidad si aumenta los niveles de cortisol, hormona del estrés, y tiene como efecto una reducción de la respuesta inmune de forma muy corta en un espacio de tiempo, si este estrés es controlado no tiene problema el sistema inmune, si nos pegamos una paliza sin ninguna clase de cuantificación si puede ser un problema. Este ejercicio de alta intensidad controlado activa las células T del sistema inmune, son las encargadas de eliminar a las células de nuestro organismo que están “enfermas” a causa de cualquier virus.

Por otro lado, esta actividad modula las citoquinas de tipo inflamatorio, mensajeros químicos que informan de la cantidad de inflamación que hay en el cuerpo, mejorando la eficacia de las NATURAL KILLER, células del sistema inmune encargadas de la primera barrera defensiva en caso de que tengamos una infección, cáncer…

El ejercicio a corto plazo regula el sistema inmune, pero es que a largo plazo retrasa los defectos asociados al envejecimiento, la pérdida de capacidad funcional, cardiovascular y psíquica. En STMove somos muy conscientes de la importancia del ejercicio de alta intensidad adaptado a las necesidades del sujeto, es por ello que predicamos el ejercicio como nuestra bandera y divulgamos el poder de este para mejorar la sociedad.

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