No podemos estar más hartos de encontrarnos en redes sociales, webs sobre “ejercicio y entrenamiento”, blogs, podcast, canales de youtube, etc. slogans de este tipo. “Gurús” y “sabios” que afirman venderte “El método de entrenamiento definitivo”. Ese que te va a poner en forma como nunca antes lo habías estado. El que te va a llevar a un nivel diferente al del resto de los mortales. Y en los casos más divertidos, “en un tiempo sorprendentemente corto”.

Nos sabe mal ser siempre quienes os “pinchan los globos”, pero no dejaremos de tratar de ser claros y sinceros y de hacer llegar el conocimiento y la “verdad científica” que esté en nuestras manos a todos los usuarios de actividad física que podamos. NO EXISTE UN MÉTODO DE ENTRENAMIENTO DEFINITIVO. A continuación, os voy a exponer una serie de realidades para poder entender el por qué este tipo de afirmaciones carecen de sentido alguno.

  1. Comencemos hablando de la idea de que “un método de entrenamiento es mejor que todos los demás”. No todos los métodos son vendidos así, algunos simplemente afirman ser “mejores que otros”. En cualquiera de los dos casos, esta afirmación es, como mucho, “potencialmente cierta”. Un “método” o “metodología” de entrenamiento no es más que una forma de ordenar y contextualizar los estímulos de carga que se aplican a nuestro organismo para producir una serie de respuestas determinadas. Dado que los objetivos de cada individuo, su heterogeneidad individual, su potencial individual de adaptación, experiencias previas, capacidad motriz y mecánica, tipología de fibras, respuesta hormonal… (podría seguir, pero con esto es suficiente) son tan variables, afirmar que “mi método es el mejor” sin más, independientemente de a quién, cuando y cómo lo apliques, es, por definición, necesariamente incierto.
  2. Ahora pensemos en un usuario tipo que no tiene lesiones, patologías ni déficits mecánicos o neuromusculares. Que tiene todo el rango articular disponible, buen control motor, gran capacidad de adaptación fisiológica… un “superhéroe” en potencia. Aún en este caso, afirmar que un método es el indiscutiblemente mejor para él, sigue sin ser del todo cierto. Volvamos a la definición anterior de lo que es un “método”. Bajo esta definición, es físicamente imposible que una metodología única sea capaz de abarcar la mejora de todas las magnitudes de la condición física a la vez y maximizando las adaptaciones en todas ellas en comparación con cualquier otro. Por ejemplo, pensemos en un método de entrenamiento de alta intensidad que trabaja la fuerza, rangos articulares amplios, control motor, técnicas de alta complejidad motriz, genera estímulos de carácter cardiovascular importante en los distintos umbrales ventilatorios… todo a la vez. Este método será “potencialmente” más interesante para el desarrollo “integral” de la condición física de un usuario, sin embargo, no será “el mejor” para desarrollar cada una de esas magnitudes de la condición física de forma individual, puesto que no se puede estimular todo a la vez y que ese estímulo sea igual de eficiente que cuando se aplica de forma aislada. Puede hacerse muy bien y conseguir que los efectos sobre todas las adaptaciones sean muy potentes, pero nunca “los mejores”.
  3. Hablemos por último de ese “gurú” definitivo que además de venderte su método como “el definitivo”, te cuenta que los plazos de mejora son de pocas semanas y cuidado que si se lo pides por favor igual se baja a “días”. Las respuestas fisiológicas a los estímulos tienen unos plazos “generales” para producirse. Los cambios en un organismo requieren tiempo. Si bien es cierto que esos plazos son bastante susceptibles de variar en función de todas las condiciones individuales de cada sujeto que hemos comentado anteriormente, siguen existiendo unos plazos y por tanto, vender un plazo cerrado y ridículamente breve, es una falacia desde cualquier punto de mira. No significa que no haya algún caso puntual en el que sea cierto, por supuesto, de nuevo, la variación individual es amplia y algún que otro “semi-Dios” hay entre nosotros. Pero en términos generales y para el común de los mortales, esta afirmación es eminentemente falsa.

Bien, después de despotricar sin compasión sobre este tema, desde STMove querríamos también aportaros algo en positivo. Todos y cada uno de los métodos o metodologías de entrenamiento que podamos encontrarnos tienen algo, como poco, “potencialmente interesante” para tu organismo.

Desde STMove queremos hacer un llamamiento a la interpretación de los “métodos” como “herramientas”. Herramientas que un profesional cualificado y que comprenda el funcionamiento de nuestro organismo puede utilizar en uno u otro contexto para programar cambios que puedan ayudar a la salud o rendimiento físico-deportivo de un usuario de actividad física. Así que, por favor, os pedimos de corazón que:

  1. Si sois profesionales de la actividad física, evitemos tener la cabeza demasiado cuadrada en cuanto a metodología de entrenamiento y abrámonos a, al menos, informarnos sobre cualquier herramienta que se nos ponga delante para, si está debidamente fundamentada, poder entenderla y decidir si nos puede llegar a interesar a aplicarla o no. No nos cerremos a nuevas opciones pues solo nos limita como profesionales, como intelectuales y como “ayudantes” de nuestros usuarios en su camino hacia sus objetivos.
  2. Si sois usuarios de actividad física, por favor tened criterio. Contrastad la información con profesionales cualificados, preguntad e informaros para poder llegar a, al menos, ser capaces de poner en tela de juicio la veracidad de eso que os están vendiendo y que tan drásticamente puede afectar a vuestra salud, condición física y calidad de vida a corto, medio y largo plazo.

Y siempre, si tienes cualquier duda, en STMove podemos ayudarte a encontrar una respuesta a estas cuestiones si tienes a bien consultarnos.

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