La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria, desmielinizante y neurodegenerativa que se desarrolla en individuos genéticamente susceptibles y que bajo la influencia de determinados agentes ambientales resulta en una cascada autoinmune en el que la oligodendroglia, mielina, axones y neuronas serían atacadas y dañadas.

En resumen, es una enfermedad crónica, adquirida y discapacitante que afecta de modo específico al Sistema Nervioso Central (SNC).


¿Se puede hacer ejercicio si tengo esclerosis múltiple?

Sí, las personas con esclerosis múltiple pueden hacer ejercicio. Pero es mejor tomar un enfoque individual, ya que los niveles de habilidad pueden variar. Los síntomas comunes de la esclerosis múltiple, como la fatiga, la debilidad y la mala coordinación, pueden hacer que la perspectiva de hacer ejercicio sea desalentadora. Pero los estudios demuestran que los beneficios del ejercicio superan enormemente los desafíos si se tiene esclerosis múltiple, siempre y cuando se recuerde que no hay que exagerar y que la moderación es esencial.

Si tienes esclerosis múltiple, consulta con tu médico antes de comenzar una rutina. Las personas con esclerosis múltiple pueden beneficiarse de como mínimo 30 minutos de actividad física al menos tres días a la semana. Para una persona con esclerosis múltiple, el ejercicio demasiado agresivo puede provocar fatiga y lesiones graves, y exacerbar los síntomas. El ejercicio aeróbico más el trabajo de fuerza bien pautado por un profesional de la actividad física puede aumentar la el equilibrio y el control motor además de disminuir la espasticidad relacionada con la esclerosis múltiple.

A la hora de hacer ejercicio puedes experimentar entumecimiento, hormigueo o visión borrosa cuando empiezas a hacer ejercicio. Esto se debe al aumento de la temperatura corporal central resultante del esfuerzo. Por lo general, los síntomas se aliviarán a medida que tu cuerpo se enfríe. Puedes controlar tu temperatura corporal mientras haces ejercicio con una prenda o dispositivo de refrigeración.

Cualquier persona con esclerosis múltiple puede modificar una rutina de ejercicios para satisfacer sus necesidades. Solo recuerda trabajar dentro de tu rango de habilidad y no por encima de tus posibilidades.

En conclusión, el entrenamiento es seguro en pacientes con esclerosis múltiple. En este sentido:

– No aumenta el riesgo de brotes

– Hay bajo riesgo de eventos adversos

– Demuestra beneficios en múltiples parámetros

– La Actividad Física se asocia con menor riesgo de EM (La actividad física vigorosa parece guardar una relación inversa con el riesgo de padecer EM y posponer su diagnóstico)

– Podría tener además un papel modificador de la enfermedad:

o Podría mejorar las funciones cognitivas

o Retrasa la pérdida del volumen cerebral (menor atrofia)

o Podría disminuir el riesgo de brotes, pero hacen falta más y mejores estudios

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